Beatificación y gracias recibidas

 

El Papa Luciani, como bien sabemos los que hemos seguido su trayectoria, se  caracterizó por su humildad. Refiriéndose a su elevación a la Cátedra de San Pedro, decía que no había hecho nada para llegar hasta allí. Él no, pero otros lo hicieron por él : el fraile capuchino que le despertó la vocación sacerdotal; el matrimonio Piperno, que lo ayudó económicamente cuando era seminarista; quienes fueron obispos de la diócesis de Belluno-Feltre, mons. Bortignon y mons. Muccin, quienes apreciaron sus dotes de piedad, fidelidad, su capacidad pastoral, su sabiduría e inteligencia, su aptitud para estar al frente de una diócesis; Juan XXIII, cuando era Patriarca de Venezia, lo descubrió en una visita realizada a Belluno, luego él mismo lo consagró obispo; Paulo VI, que lo nombró Patriarca de Venezia, le colocó la famosa estola y lo creó cardenal. El Espíritu Santo hizo el resto.  A medida que Albino Luciani iba escalando posiciones en el orden temporal, sin duda alguna, subía también los peldaños de la santidad ...

Existen testimonios de muchas personas que han sido favorecidas por gracias  y milagros obtenidos por su intercesión.

 

 

¿Podremos ver algún día a Juan Pablo I elevado al honor de los altares?

El anuncio tan esperado llegó finalmente el lunes 26 de agosto de 2002 en la iglesia parroquial de Canale d'Agordo durante la Santa Misa por el XXIV aniversario de la elección al Solio Pontificio de Juan Pablo I, presidida por el obispo de Belluno-Feltre, Mons. Vincenzo Savio. Al final de la Misa, fue leída una declaración del obispo en la que, entre otras cosas, se anuncia que será nombrado un Postulador al cual se le unirá un sacerdote de la diócesis para iniciar "la investigación preliminar necesaria para recoger las informaciones relativas a la vida y obra del Papa Luciani, premisa esta indispensable para toda solicitud de instruir una Causa de Canonización".

 

Declaración del Obispo de Belluno, Mons. Vincenzo Savio, relativa al inicio de la fase previa a la eventual causa de beatificación de Juan Pablo I

Canale d'Agordo, 26 de agosto de 2002

"Desde 1978, año de la muerte de Su Santidad Juan Pablo I, a hoy, han sido recogidos un número considerable de pedidos de parte de laicos, sacerdotes y obispos, para introducir la causa de canonización del Papa Luciani.
Atento a estos pedidos, el Obispo, Mons. Savio, el año pasado ha encargado a una comisión de sacerdotes para proceder a un atento análisis de la situación a fin de poder dar una respuesta a tantos fieles que piden informaciones en mérito a la causa.
Dado que las normas del Derecho relativas a las Causas de los Santos establecen que el Obispo competente para instruir la Causa es el de la Diócesis en la cual murió el Siervo de Dios, el mismo Mons. Savio y luego la comisión por él encargada han tomado contacto con las Oficinas del Vicariato de Roma predispuestas para tal fin, con la Congregación para las Causas de los Santos y la Secretaría de Estado Vaticana.

Mons. Savio ha oído también el parecer de los Obispos de la Conferencia Episcopal Triveneta y del Consejo Prebiterial Diocesano.

De parte de todos ha sido atenta e interesada la acogida de los pedidos hechos y esto como demostración del afecto por el Papa Luciani y del común empeño en tratar de dar respuesta a los fieles de todo el mundo que piden la canonización.
Confortado por el seguro consenso, sea de los Obispos que del clero con los que se ha encontrado, Mons. Obispo comunica que la Diócesis de Belluno-Feltre, Diócesis donde nació Albino Luciani, creció, fue ordenado sacerdote y ha desempeñado muchos años de su ministerio, ha decidido promover la investigación preliminar necesaria para recoger las informaciones relativas a la vida y obra del Papa Luciani; premisa, esta, indispensable para todo pedido de instruir una causa de canonización.
No se trata, por lo tanto, del inicio de la Causa Canónica, sino de poner los presupuestos para un eventual inicio.
Con este objeto, Mons. Savio designará en breve una persona competente para asumir el Oficio de Postulador y pedirá su aprobación al Cardenal Vicario de Roma.

Al Postulador, Mons. Savio le pondrá a su lado también un Sacerdote de la Diócesis de Belluno-Feltre para que lo ayude en el trabajo de investigación. Este sacerdote será referente de la Diócesis para aquellos que deseen tener o dar informaciones relativas a la investigación preliminar que ha sido instruida.

Mons. Obispo desea invitar a todos los fieles a seguir y sostener este trabajo de investigación también porque, cualquiera sea su éxito, ello será, de todos modos, una importante contribución a la comprensión de un período de historia de la Iglesia y de la vida del Papa Luciani.

Siguiendo las indicaciones de la Pontificia Congregación para las Causas de los Santos, de parte de todos se abstengan, sea dentro que fuera de la Iglesia, de aquellos actos (ritos litúrgicos, publicaciones, ofrendas de reliquias, etc.) que podrían inducir a los fieles a considerar erróneamente que la investigación sobre vida y virtudes de Juan Pablo I, comporte la certeza de la futura canonización, o, en cualquier modo, anticipe las conclusiones. Estos actos, aún dictados por un sincero deseo de bien, pueden hacer más difícil la introducción y el camino de la causa de canonización.

Mientras es dada esta comunicación relativa al empreño que la Diócesis de Belluno-Feltre asume hoy, Mons. Obispo recuerda que la Diócesis sigue con tanta atención y participación las Causas ya iniciadas para dos Siervos de Dios, nacidos, crecidos y ordenados sacerdotes en nuestra Diócesis: el padre Felice Cappello, de Canale d'Agordo, y el padre Romano Bottegal, de San Donato di Lamon.

Estos signos de santidad presentes en nuestra tierra y también la investigación sobre el Papa Luciani que ahora se ha iniciado, sean de estímulo a todos nosotros para empeñarnos en vivir y testimoniar nuestra fe".

  

8 DE JUNIO DE 2003

La Congregación vaticana para las Causas de los Santos ha dado su «parecer positivo» a emprender el proceso canónico sobre la santidad de Juan Pablo I, Albino Luciani.

La noticia la dio el domingo pasado en su catedral monseñor Vincenzo Savio.

El postulador de la causa será el salesiano don Pasquale Liberatore y el vicepostulador un sacerdote diocesano, monseñor Giorgio Lise, rector del «Centro Papa Luciani».

 

DOCUMENTOS VATICANOS EMITIDOS EL 17 DE JUNIO DE 2003

Seguidamente, luego de las informaciones recibidas de su Eminencia Reverendísima, el señor Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Angelo Sodano, Secretario de Estado, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, atento a los deseos expresados en este sentido por su Eminencia Reverendísima, el señor Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Camillo Ruini, Vicario suyo para la ciudad de Roma, y por su Excelencia, el Obispo de Belluno-Feltre, mons. Vincenzo Savio s.d.b., con mucho giusto concede que, a nivel diocesano, la investigación acerca de la vida y virtudes del Siervo de Dios, Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice, así como también sobre su fama de santidad, se desarrolle ante la curia diocesana de la diócesis de Belluno-Feltre, aún cuando el anteriormente citado Siervo de Dios haya pasado a la vida eterna en la ciudad de Roma.

. En el proseguimiento de la investigación se respeten las disposiciones vigentes del Derecho Canónico.

No obstante cualquier cosa en contrario.

Dado en Roma, en el palacio de esta misma Congregación, el 17 de junio de 2003.

Card. Giuseppe Saraiva Martins - Prefecto

+ Edward Nowak Obispo Titular de LuniSecretario

Seguidamente, luego de las informaciones recibidas de su Eminencia Reverendísima, el señor Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Angelo Sodano, Secretario de Estado, el Sumo Pontífice Juan Pablo II declara: de parte de la Santa Sede, ningún obstáculo se pone a la posibilidad de que se proceda, con los pasajes establecidos, en la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios, Juan Pablo I (Albino Luciani).

. No obstante cualquier cosa en contrario.

Dado en Roma, en el palacio de esta misma Congregación, el 17 de junio de 2003.

Card. Giuseppe Saraiva Martins - Prefecto

+ Edward NowakObispo Titular de LuniSecretario

 

Respecto de la causa de beatificación

A la espera de que se inicie en la diócesis de Belluno- Feltre el proceso de beatificación del Papa Luciani, se hace notar que:

*Postulador es el reverendo don Pasquale Liberatore (salesiano) , residente en Roma;

*Vice Postulador y Referente para la Diócesis es el reverendo don Giorgio Lise;

*Actor (promotor) de la Causa es el Centro de Espiritualidad y Cultura “Papa Luciani” de Santa Giustina.

*Toda petición o noticia que se refiera a la Causa, como también los testimonios y señalación de gracias, van dirigidos exclusivamente a esta dirección: Centro Papa Luciani, Via Sartena Alta 1, loc. Col Cumano, 32035 Santa Giustina (BL). Dirección email del Centro Papa Luciani:

 

centro@papaluciani.it

 

*Eventuales ofrendas pueden ser transmitidas a la misma dirección o depositadas directamente en c/c bancaria n. 40026096 ante el banco Unicredit Banca, Agenzia di Santa Giustina BL, cod. Abi 2008,  Cab 61270.

 

 

31 DE OCTUBRE DE 2003

 

Muere el postulador de la causa de beatificación del Papa Luciani, padre Pasquale Liberatore.

A la espera de que sea nombrado el nuevo postulador, Mons. Giorgio Lise, vicepostulador, ha confirmado que el domingo 23 de noviembre de 2003, en la catedral de Belluno, se realizará la ceremonia de juramento del tribunal canónico para así dar inicio oficial al proceso de beatificación. Al día siguiente, lunes 24, será escuchado el primer testigo de la causa.

 

 

STAFF BEATIFICACION

 

Postulador: -

Vicepostulador: Mons. Giorgio Lise, doctor en Derecho Canónico, abogado rotal, juez del Tribunal Eclesiástico Triveneto, director del Centro “Papa Luciani” de Santa Giustina.

Teólogos censores: Mons. Giacomo Mazzorana, doctor en Filosofía y licenciado en Teología; Mons. Angelo Secolini, doctor en Teología, Filosofía y Letras clásicas.

Comisión histórica: Mons. Ausilio Da Rif, archivista, decano del Capítulo de la Catedral;

don Claudio Centa, doctor en Historia Eclesiástica, en Lengua y Literatura extranjera.

 

Canciller: don Gianni Trevisan, licenciado en Derecho Canónico, Canciller Episcopal, juez del Tribunal Eclesiástico Triveneto.

Oficiales del Tribunal:

Presidente:  Obispo de Belluno, Mons. Vincenzo Savio.

Juez delegado: Mons. Attilio Giacobbi, doctor en Derecho civil y canónico, abogado Rotal, juez del Tribunal Eclesiástico Triveneto.

Promotor de Justicia: don Aldo Barbon, doctor en Derecho Canónico, arcipreste de Pedavena, defensor del Vínculo en el Tribunal Eclesiástico Triveneto.

Escribano Actuario: Don Diego Bardin, vicerrector del Seminario de Belluno.

Escribanos adjuntos: don Giulio Giacobbi y don Tarcisio Piccolin.

Escribano cursor: Arduino De Bortoli. (fdm)

 

 

23 DE NOVIEMBRE DE 2003

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo

 

INTRODUCCION DEL PROCESO DE CANONIZACION

 

 

 

Basílica Catedral de Belluno, hora 15. Presidida por el Obispo Mons. Vincenzo Savio con la participación del Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Card. José Saraiva Martins. Presentes: los familiares del Papa Luciani encabezados por el hermano Edoardo Luciani y la sobrina Pia Luciani, el Obispo de Vittorio Veneto, Mons. Alfredo Magarotto, los secretarios de Albino Luciani: Mons. Mario Senigaglia, don Diego Lorenzi y don Francesco Taffarel; una delegación del Patriarcado de Venecia.

 

El Card. S. Martins y Mons. Savio

 saludan a Edoardo Luciani

 

 

PrimERA INTERVENCION DE mons. Savio

 "En esta Solemnidad de Cristo Rey del Universo, la Basílica Catedral de Belluno, que comparte con la Catedral de Feltre, la maternidad visible de todas las iglesias de la Diócesis, refulge hoy de luz y de presencia del pueblo de Dios y, a través de los medios de comunicación, de algún modo dilata sus muros y se abre al mundo.

En el esplendor del clero y del pueblo, reunido alrededor del Obispo, en presencia del Cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Su Eminencia el Cardenal José Saraiva Martins, del Obispo Alfredo, sucesor de di Albino Luciani en la sede episcopal de Vittorio Veneto; de la delegación del Patriarcado de Venecia, en presencia de la familia Luciani, y de los representantes del pueblo natal de Canale d'Agordo, vivimos un momento esperado: constituimos el tribunal. Con esta primera sesión se da inicio al proceso diocesano de canonización, primera fase para verificar si el sentimiento difundido en el pueblo de Dios, que pide que Albino Luciani, Papa Juan Pablo I, sea propuesto a la comunidad eclesial como testimonio de santidad, está en la voluntad de Dios.

Advertimos cercana a nosotros la presencia de don Pasquale Liberatore que, luego de habernos acompañado en esta fase como postulador, murió imprevistamente semanas atrás. Nosotros lo sentimos con alegría partícipe en esta cita que había esperado con intensidad.

Deber propio, al cual este tribunal está destinado, es aquel de sondear la acción de Dios en la vida de Albino Luciani y la respuesta personal de este siervo de Dios, totalmente abierto a la obra de la gracia y al servicio de la humanidad. Un sondeo que deberá ser profundo, global y abierto sobre toda su existencia entre nosotros en sus etapas de Belluno, Vittorio Veneto, Venecia y Roma y en sus deberes de fiel, de sacerdote, de Obispo y de Papa.

Nosotros nos adentraremos en lo profundo de esta contemplación de la acción de la Gracia para dejarnos sorprender por las maravillas que ella es capaz de cumplir en cuantos se hacen disponibles a la Voluntad de Dios.

Allá donde el Señor nos pedirá avanzar, nosotros avanzaremos. Nos pararemos donde El nos invitará a pararnos. Si cuanto Dios quiere es que él sea testimonio reconocido y propuesto de santidad al mundo, nosotros estaremos contentos de servir a esta intención divina.

Indagaremos con amor y con verdad, ciertos de que en la verificación de este don de Dios, viviremos dones extraordinarios para la vida personal y para el mundo. Damos gracias a Dios por ello anticipadamente y a la Iglesia que nos ha confiado una tarea tan importante a la cual nos empeñaremos a tener fe y por esta fidelidad pedimos a vosotros hoy, y a lo largo de todo el recorrido de nuestro servicio, vuestra oración y vuestra colaboración".

 

DISCURSO DEL CARDENAL SARAIVA MARTINS

 "Siento como vosotros el ánimo en fiesta y la gran alegría de estar aquí, también para honrar a la Venerable Iglesia de Belluno-Feltre que goza de significativos candidatos al honor de los altares, junto al siervo de Dios Albino Luciani, quizá el más ilustre, del cual hoy se abre en la Diócesis la causa de beatificación. Están ya en camino, en efecto, las causas de beatificación del siervo de Dios padre Felice Cappello, jesuita, y del siervo de Dios padre Romano Bottegal, trapense, también ellos de esta iglesia bellunesa.

Mi pensamiento conmovido va, en este momento, al querido Pasquale Liberatore, recientemente pasado de este mundo al Padre, por cuanto ha hecho por esta causa, con competencia, rigor y amor a la Iglesia y que, ciertamente, no se perderá. El Señor lo recompense.

En un bello volumen, lleno de anécdotas y ejemplos, escrito por don Francesco Taffarel, titulado "Papa Luciani cuenta" están reproducidas algunas palabras dirigidas por el Obispo a sus sacerdotes en 1960, acerca de la predicación: "Quien habla, a veces, da la impresión de uno que, tomando un niño, pretenda hacerle tragar media hogaza de pan a la vez. No hace así una madre que prepara pedacitos razonables y los condimenta con sonrisas y palabras de aliento".

Palabras llenas de sabiduría que me gustaría practicar en esta solemne ocasión, aún cuando se necesitaría aquel carisma de la simplicidad que hacía llegar la palabra de Luciani directa al corazón de la gente. Será suficiente volvernos a prometer de no perder el estímulo que esta circunstancia nos ofrece, a fin de conocer mejor la estupenda figura de este hombre de Dios, Albino Luciani, y de profundizar su mensaje. Todavía hay mucho que excavar en el pensamiento y en la vida de este gran pastor, también porque su pensamiento, no solamente no es nunca banal, sino siempre original y agudo, sea en el contenido que en el estilo. Estoy de acuerdo con quien querría dar posterior resalto sobre cómo Luciani haya recogido la riqueza del Concilio, con un camino ejemplar, dejándose transformar por ello, aún en el mismo modo de concebir la Iglesia.

Un aspecto interesante, no privado de sorpresas, es aquel del concepto de santidad madurado en Albino Luciani, así como también del modo relativo que tenía de presentar a los santos, a veces hasta ardiente, singular. El material, a este propósito, es abundante: homilías, mensajes, artículos, conferencias, citaciones en varios discursos, tanto que se podría hacer un estudio apropiado o publicar un volumen. Tomo solamente un ejemplo para entusiasmar, quizá, a otros a la apasionante tarea.

En un escrito "en recuerdo del Beato Leopoldo Mandic", del 30 de mayo de 1976, testimonia sobre su único encuentro con el padre Leopoldo, ocurrido justo aquí en Belluno, cuando era joven sacerdote y se confesó con él. Comentando su proverbial bondad, escribe: " ¡Cuánta misericordia hacia los pecadores! Yo me conmuevo cuando pienso que, sí, Paulo VI ha hecho beato padre Leopoldo; pero el primer canonizado, el primer hombre proclamado santo delante toda la gente, ha sido un ladrón. En la Cruz, Jesús dijo: 'Hoy mismo tú estarás conmigo en el Paraíso'. ¡A un ladrón! Y cuánta bondad, decía, hacia los pecadores".

Contaba de haberse parado delante del Paraíso de Jacobello de Fiore... y de haber encontrado allí al centro, en alto y en grande, a Jesús que corona a su Madre y luego, abajo y en pequeño, a los numerosísimos ángeles y santos. Y concluía: "Hay que empezar desde Jesús: no se entienden los santos sin Jesús; ellos son en pequeño lo que El ha sido en grande; sin su ejemplo y su continua ayuda, ellos no serían lo que son: han trabajado y sufrido mucho; ¿por qué? Porque se sentían amados por Jesús, lo han amado y han creído que la fuerza de El sostuviera su debilidad".

A Luciani, desde cuando era el joven don Albino y hacía de simple catequista a los chicos de la parroquia o de la escuela, le gustaba paragonar el amor a una especie de viaje. El mismo lo revelará en la memorable Audiencia General que, como Juan Pablo I, dio a los fieles sobre la caridad. Y en sus catequesis juveniles ya decía: "Cuando se dice: Ama al Señor con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, se dice: debes absolutamente esforzarte en ser santo. Aquí hay un totalitarismo: lo dice tantas veces aquel ex toto, ex tota, que evidentemente el Señor nos quiere totalitarios en el camino de la santidad. Pero no es necesario que tú hagas cosas extraordinarias. Solamente trata de hacerlas santamente... Santidad de pequeño cabotaje... Como las palomas, que hacen un saltito de aquí para allá, de una chimenea a la otra... Alguno será también águila, pero nosotros conformémonos con ser palomas".

El cardenal ha contado también que, luego de la muerte de Paulo VI, Luciani fue a visitar el cuerpo. Había hecho la fila entre miles de personas. A un cierto punto, había pensado que no iba a poder llegar. Fue reconocido una vez llegado ante el cuerpo, entonces lo llevaron a parte y le ofrecieron un reclinatorio. Esto pone en evidencia "la estampa del humilde Patriarca de Venecia, que viene del pueblo y con el pueblo ama estar, sin proclamas, sin poner carteles, en el silencio”.

Luego de las palabras de Mons. Savio y de la reflexión del Card. Saraiva Martins, se da inicio a la introducción del proceso.

El Postulador (n.d.a. en este caso se trata del Vice, Mons. Giorgio Lise) lee una presentación de la biografía del Papa Luciani y el pedido de introducir el proceso. El Obispo responde acogiendo la petición. Por lo tanto, indica a su delegado que recoja los testimonios, quien lo secunda como Promotor de Justicia y los Escribanos.

 

FRAGMENTOS DE LA SEGUNDA INTERVENCION DE mons. Savio

 Al pedido del postulador de dar inicio al proceso de beatificación y canonización, el Obispo dice que hay un “sentir difundido del pueblo de Dios que pide que él sea propuesto como testimonio de santidad”. Son, en efecto, decenas de miles las firmas recogidas en estos años que suscriben el pedido popular de que Albino Luciani sea proclamado santo.

"Si luego de esta celebración alguno me preguntase: '¿Por qué tanta solemnidad?', mi respuesta sería: 'Con la presencia de Albino Luciani, nuestra comunidad ha gozado de una particular visita del Espíritu del Señor'. Su vida en medio de nosotros ha enriquecido a esta iglesia de dones particulares que han signado nuestra historia local y la han ayudado a abrirse más a la historia del mundo. Ha sido una visita del Espíritu que nos abre hacia nuevos y fecundos senderos de Gracia. Mientras en Papa Luciani admiramos el esplendor del árbol, ello nos obliga a rever las humildes raíces de esta santidad: ellas se arraigan en la tierra de un pueblo que ha hecho posible el esplendor culminante del árbol. La aventura de santidad de Albino estoy convencido de que nos ayudará a redescubrir las raíces de una santidad presente también en nuestros padres. Aún más: siento que el Papa Luciani nos tomará de la mano e invitará a cada uno de nosotros a adentrarnos con coraje en aquel itinerario de santidad al cual estamos todos llamados en Cristo Jesús".(...)

 

 El Card. S. Martins y Mons. Giorgio Lise

 Los familiares del Papa Luciani

 

Los familiares del Papa Luciani

 

Mons. Savio saluda a Edoardo Luciani

Mons. Savio saluda a Edoardo Luciani,  

a la hermana de la esposa Antonietta y a Pia Luciani

 

JURAMENTOS

El canciller, con la lectura del verbal, invita al juramento. Primero el Obispo, luego el Juez delegado, luego el Promotor de Justicia, los Escribanos, el Postulador (n.d.a. il Vice, Mons. Giorgio Lise) juran de querer cumplir con diligencia su encargo.

 

FORMULA DE JURAMENTO

El Obispo jura con la mano derecha sobre la cruz pectoral.

OBISPO - En el nombre del Señor, Yo Vincenzo Savio, Obispo de Belluno-Feltre, en el Proceso sobre la fama de santidad, las virtudes en especie y los milagros en general del Siervo de Dios Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice, JURO cumplir mi encargo sin intereses humanos, sino por la sola gloria de Dios, con imparcialidad y diligencia, según las normas emanadas por la Sede Apostólica, manteniendo el requerido secreto de oficio.

¡Así Dios me ayude!

 

El Juez Delegado, el Promotor de Justicia y los Escribanos juran tocando los Evangelios.

 

JUEZ DelegaDo, Promotor DE JUSTICIA Y ESCRIBANOS - En el nombre del Señor, Yo N.N., (ministerio) en el Proceso sobre la fama de santidad, las virtudes en especie y los milagros en general del Siervo de Dios Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice, JURO cumplir mi encargo sin intereses humanos, sino por la sola gloria de Dios, con imparcialidad y diligencia, según las normas emanadas por la Sede Apostólica, manteniendo el pedido secreto de oficio.

¡Así Dios me ayude!

 

El Postulador jura tocando los Evangelios

 

POSTULADOR - En el nombre del Señor, Yo Giorgio Lise, Postulador legítimamente constituido en el Proceso de Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice, JURO cumplir con rectitud mi Oficio; no decir o hacer nada que pueda directa o indirectamente, alterar la verdad y la justicia o condicionar a los Testigos; y de mantener el requerido secreto de oficio.

¡Así me ayuden Dios y estos santos Evangelios!

 

 

 

El juramento del Vice-postulador Mons. Lise

 

 

El 24 de noviembre de 2003 será escuchado el primer testigo.

 

 

Dios Trinidad, Cenáculo de Amor, Fuente de Santidad,

de cuya benevolencia tiene inicio la vida

y en cuya voluntad crece nuestra felicidad,

 

Te pedimos que exaltes entre nosotros la obra de tu amor

reconociendo la santidad original

de tu siervo Albino Luciani, Papa Juan Pablo I.

 

En nuestras necesidades invocamos su intercesión

para obtener la gracia de la cual tenemos necesidad: ...

 

Haz que nos sea concedido imitar

su sereno abandono en Ti.

 

Nos sostenga el ejemplo de su oración

con la que durante la vida abría todo su corazón a Ti

y ahora, en tu gloria, Te alaba.

Amén.

Vincenzo Savio s.d.b.

Obispo de Belluno-Feltre

 

31 DE MARZO DE 2004

 

Muere el Obispo de Belluno-Feltre, Mons. Vincenzo Savio.

 

22 DE MAYO DE 2004

 

Durante el tercer encuentro de espiritualidad sobre los escritos de Juan Pablo I en el Centro Papa Luciani, Mons. Giorgio Lise dijo respecto de la causa de beatificación:

- El nuevo postulador es el padre Enrico Dal Covolo, salesiano. Falta todavía la aprobación del futuro Obispo de Belluno.

- El año pasado han sido examinados todos los escritos ya publicados del Papa Luciani y no ha sido encontrado nada que se oponga a la doctrina y moral católicas. Se debe todavía iniciar la búsqueda de material inédito para examinar en un futuro.

- Ya han sido interrogados los sacerdotes más ancianos de la Diócesis de Belluno y el hermano y la hermana del Papa Luciani.

 

10 DE NOVIEMBRE DE 2006

 

En la Basílica Catedral del Belluno (Italia) se clausuró la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Albino Luciani (Juan Pablo I).

Hace menos de tres años de su apertura -el domingo 23 de noviembre de 2003, solemnidad de Cristo Rey, en el mismo lugar- con la primera sesión del tribunal, entonces presidido por el obispo Vincenzo Savio –murió el 31 de marzo de 2004-.

Como todos los actos de la vida de la Iglesia –explica la diócesis de Belluno-Feltre-, también este acontecimiento del proceso de beatificación se ha enmarcado en un evento litúrgico: la fiesta del patrono San Marín de Tours, el primero entre los santos venerados en la ciudad de Belluno y en la diócesis. De esta forma, la solemne sesión de clausura se sit durante la celebración de las primeras Vísperas de la fiesta.

La última sesión del tribunal, igual que la primera, fue presidida por el obispo diocesano, actualmente monseñor Giuseppe Andrich. Han intervenido, entre otros, el postulador de la causa, el padre Enrico Dal Covolo, y el vicepostulador, monseñor Giorgio Lise. Se resumió la historia del proceso y se leyeron sus fases.

 

Mons. Andrich firma las actas de clausura



Todos los pliegos que contienen las actas de las audiencias de los testigos –se ha oído en total a 190-, los documentos inéditos reunidos y cuanto ha sido examinado por el tribunal en estos casi tres años de trabajo estuvieron a la vista de los presentes.

Y es que, en acto público, fueron cerrados y sellados con el sello episcopal antes de ser enviados a la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, dicasterio al que se confía a partir de ese momento el examen de la causa.

 

Las cajas con la documentación para Roma

 

El dicasterio considerará, entre otros extremos, la biografía documentada que se le entregue, con vistas a decretar la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios Albino Luiciani, otro paso hacia su beatificación.

Es distintivo del Papa Luciani que «es la figura del buen pastor que da la vida, sin guardarse nada, por el rebaño que le ha sido confiado», sintetizó el postulador de la causa en el diario «Avvenire».

Las páginas de la edición del pasado 28 de octubre recogieron la opinión personal del padre Dal Covolo sobre Albino Luciani: «Veo encarnada en él la célebre máxima de San Agustín: “Es un deber del amor apacentar la grey de Cristo”».

Para la beatificación del Siervo de Dios se necesita la constatación de un milagro atribuido a su intercesión, y ya «hay un caso de curación» que podría tener tales características, mencionó el postulador. La valoración del milagro tendría lugar sólo después de que el dicasterio para las Causas de los Santos proclame las virtudes heroicas de Albino Luciani.

El hecho al que se refiere el postulador aconteció en Apulia (Puglia en italiano), región del sur de Italia: parece que un hombre sanó de un tumor, sin explicación científica posible, tras haber rogado a Dios esta gracia por intercesión del fallecido pontífice.

Tras la clausura de la fase diocesana, a la salida de la Catedral de Belluno, se distribuyeron, a los numerosos asistentes previstos, estampas con la oración que el obispo local ha compuesto para obtener la beatificación de Albino Luciani.

Las estampas tienen una pequeña reliquia procedente de las vestiduras del Papa Luciani.

 

El pedacito de tela se encuentra en el ángulo inferior izquierdo.

Il marchio di autenticità della reliquia si trova in basso a destra.

 

Las estampas pueden pedirse al Centro Papa Luciani: centro@papaluciani.it

 

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El procedimiento de examen de un presunto milagro en las causas de canonización

por Stefania Falasca

 

      La investigación diocesana para el presunto milagro atribuido a la intercesión de Albino Luciani –el papa Juan Pablo I– se cerrará antes de finales de octubre. La sesión de clausura se desarrollará en Altamura, provincia de Bari, y será presidida por monseñor Mario Paciello, obispo de Altamura-Gravina-Acquaviva delle Fonti, diócesis en que tuvo lugar la prodigiosa curación. Participarán los miembros del Tribunal eclesiástico junto al salesiano don Enrico dal Covolo, postulador de la causa de canonización de Juan Pablo I. Al final del proceso diocesano las actas serán trasladadas a Roma, a la Congregación para las Causas de los Santos, la cual ante todo ha de dar validez canónica a dichas actas, reconociendo que se han desarrollado correctamente. Según estas actas, reconocidas y sancionadas por el Decretum sobre la validez jurídica, se abrirá luego la segunda y compleja fase romana del proceso. El caso de curación de Giuseppe Denora llegó a la postulación en 2003, entre las muchas cartas en que se cuentan las gracias recibidas por intercesión de Juan Pablo I. Fue considerado digno de atención porque presentaba elementos válidos para poder comenzar el proceso. Una vez realizadas las investigaciones de rigor y tras valorar la documentación clínica presentada, la investigación sobre el caso se abrió el 14 de mayo de 2007. Pero tendrá que esperarse a la comprobación y la conclusión de todo el procedimiento procesal para poderlo considerar a todos los efectos un milagro. Solo cuando, una vez discutidas y analizadas todas las pruebas aportadas a la investigación diocesana tanto sobre el hecho prodigioso en sí mismo como la atribución de ese mismo hecho a la intercesión del siervo de Dios Albino Luciani, la Congregación para las Causas de los Santos lo haya aceptado y, con un decreto sancionado por el Papa, lo reconocerá definitivamente como verdadero milagro.
      Así pues, hay que recordar qué se entiende por milagro, aclarar la importancia que reviste en las causas de canonización y cómo se desarrolla el procedimiento procesal para su reconocimiento.


     
      Qué es un milagro


      En la Summa theologiae, santo Tomás define milagro «lo hecho por Dios fuera del orden de la naturaleza». Se considera, pues, milagro un hecho que supera las fuerzas de la naturaleza, que puede ser realizado por Dios por intercesión de un siervo de Dios o de un beato. Las modalidades del milagro quedan definidas del siguiente modo: el milagro puede superar las capacidades de la naturaleza ya sea en cuanto a la sustancia del hecho o en cuanto al sujeto, o solo en cuanto a la manera de producirse.


     
      La necesidad de los milagros en las causas de canonización


      Sin la aprobación de milagros ocurridos por intercesión de un candidato al honor de los altares no se puede llevar a cabo ninguna canonización. Va vinculada al reconocimiento de un milagro la beatificación de un siervo de Dios no mártir y la canonización de un beato. Actualmente para la beatificación de un siervo de Dios no mártir la Iglesia pide un milagro, para la canonización (incluso de un mártir) pide otro. Solo los presuntos milagros atribuidos a la intercesión de un siervo de Dios o de un beato post mortem pueden ser objeto de comprobación. Durante los siglos pasados su verificación y reconocimiento por parte de la Iglesia siempre tuvieron una relevancia central. Desde los primeros siglos, cuando los obispos tenían que conceder el culto a un no mártir, antes de examinar la excellentia vitae y de sus virtudes, consideraban las pruebas de la excellentia signorum porque los milagros, siendo obra solo de Dios, don gratuito de Dios, signo clarísimo de la revelación, destinado a suscitar y reforzar nuestra fe, son también una confirmación de la santidad de la persona invocada. En una causa de canonización, por consiguiente, representan una sanción divina a un juicio humano y su reconocimiento permite dar con seguridad la concesión del culto. Para la comprobación de los milagros, pues, se abre la investigación, verdadero proceso, que se lleva por separado con respecto a la de las virtudes o el martirio.
     

      Cómo se desarrolla e procedimiento jurídico de comprobación


      El procedimiento para el reconocimiento de un milagro se desarrolla según las normas establecidas en el 83 por la constitución apostólica Divinus perfectionis Magister. La legislación establece dos momentos en el proceso: el diocesano y el de la Congregación para las Causas de los Santos, llamado romano. El primero se desarrolla en el ámbito de la diócesis donde tuvo lugar el hecho prodigioso. El obispo abre la fase instructoria sobre el presunto milagro en la que se recogen tanto las declaraciones de los testigos oculares interrogados por un tribunal debidamente creado, como la documentación clínica e instrumental completa del caso. En el segundo momento, que se abre tras el cierre del proceso diocesano, la Congregación examina el conjunto de las relaciones entregadas y las posibles documentaciones supletorias, pronunciando el juicio de valor.
      Una vez transmitido a la Congregación, el material recogido en las diócesis se somete a los exámenes, que son dobles: médico y teológico. El médico lo lleva a cabo una comisión, el Consejo de los médicos, un órgano colegial constituido por cinco especialistas más dos peritos de oficio. Los especialistas que forman parte del órgano varían según los casos clínicos presentados y no se excluye pedir asesoramiento o posibles convocaciones de otros peritos y especialistas. Su juicio es de carácter estrictamente científico, no se pronuncian sobre el milagro. El examen y la discusión final del Consejo de los médicos concluyen estableciendo exactamente el diagnóstico de la enfermedad, la prognosis, la terapia y su solución. La curación, para ser considerada objeto de un posible milagro, ha de ser juzgada por los especialistas como rápida, completa, duradera e inexplicable según los actuales conocimientos médico-científicos. Si durante el examen se presentan dudas, el Consejo suspende la valoración y solicita otras pericias y documentaciones. Solo después de que el Consejo médico llega a expresar mayoritariamente o por unanimidad un voto favorable en cuanto a lo extranatural de la curación el examen pasa al Congreso de los teólogos. Los teólogos, partiendo de las conclusiones del Consejo médico, están llamados a encontrar el nexo de causalidad entre las oraciones al siervo de Dios y la curación y expresan su parecer sobre si el hecho prodigioso es un verdadero milagro. Cuando también los teólogos han expresado y redactado su voto, la valoración se somete a la Congregación ordinaria de los obispos y los cardenales, los cuales discuten todos los elementos del milagro, cada componente da, pues, su propio juicio, que se somete a la aprobación del Papa, el cual determina el milagro y dispone que se promulgue su decreto. El decreto es, por lo mismo, el último acto que cierra el camino jurídico de la comprobación de un milagro. El decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, sancionado por el Papa, es el documento jurídico con que un hecho prodigioso es reconocido definitivamente como verdadero milagro.

De 30Días, agosto de 2008

 

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La causa del siervo de Dios Albino Luciani

por Stefania Falasca

 

      La causa de beatificación y canonización de Juan Pablo I se abrió solo el 23 de noviembre de 2003 en la Catedral de Belluno. La investigación diocesana del proceso sobre las virtudes concluyó el 10 de noviembre de 2006. Durante la investigación se recogieron todas las pruebas testimoniales y documentales. En 203 sesiones fueron 170 los testigos interrogados en las sedes episcopales de Belluno, Vittorio Veneto, Venecia y Roma. El pasado 27 de junio la Congregación de las Causas de los Santos firmó el decreto de validez formal de las actas de la investigación diocesana y se nombró relator de la causa al padre Cristoforo Bove. Se abrió, pues, la fase romana de la causa. En esta segunda fase, basándose en las actas reconocidas y sancionadas por el decreto de validez, se preparará la Positio super virtutibus, que tendrá que demostrar la heroicidad de las virtudes, además de la fama de santidad del siervo de Dios. Tras concluir la Positio tendrán lugar dos tipos de exámenes, uno lo llevará a cabo el Congreso peculiar de los consultores teológos, y otro la Congregación ordinaria de los obispos y los cardenales. La promulgación del decreto sobre las virtudes será el acta jurídica final del proceso de investigación de las virtudes heroicas.

 

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Gracias, papa Luciani

Un caso de curación por la intercesión de Albino Luciani que será sometido al estudio de la Congregación para las Causas de los Santos. En octubre se cierra el proceso diocesano

por Stefania Falasca

 

papa luciani beatificazione miracolato
Giuseppe Denora

      El tiempo justo para tomarse un café en el bar, y luego a la pescadería a hacer la compra. Como cada día desde que se jubiló. A casa llegamos pasando sobre milenios de historia. Callejuelas estrechas de piedra blanca que todavía hoy siguen hablando de griegos y de moros, del noble pasado de Altamura hecho de independencia y de fieras batallas. Pero la de Giuseppe es otra historia, de lo más cotidiano. La casa, la familia, los nietos, el tranquilo sendero de su vida, de la que habla con reserva, casi esquivo.


      Giuseppe Denora, altamurano de sesenta años, ex empleado de banca, es el beneficiario de la intercesión del papa Luciani. Hace dieciséis años se curó de un tumor maligno en el estómago. Una curación repentina, completa y duradera, por la cual se abrió una investigación para comprobar el hecho prodigioso, que ahora deberá ser estudiado por la Congregación para las Causas de los Santos. De aquel hecho ocurrido en 1992 es la primera vez que habla, solo ahora que el proceso comenzado por el Tribunal eclesiástico diocesano de Altamura está a punto de cerrarse oficialmente. «Somos una familia como tantas otras», dice tajante mientras abre la puerta de casa.

 

 «Del papa Luciani conservo un recorte de periódico con su foto. Mejor dicho, dos. Uno está abajo, en el garaje… Si quiere, se lo enseño». Así es como empieza su narración. Sin retórica barata, en el garaje de su casa. «Mire, está allí. Está también la fecha: 1978, 3 de septiembre de 1978. En aquellos días me encontraba con mi mujer en las termas de Chianciano. El domingo del 3 de septiembre decidimos hacer una visita a Roma, y llegamos a la plaza de San Pedro a la hora del Angelus del nuevo Papa. El papa Luciani se asomó y lo miramos hablar. Le dije a mi mujer: “Se ve que es una bella persona”. Me impresionó. Un hombre leal. De regreso tomé un ejemplar del periódico Avvenire con su fotografía y me la llevé a casa. Le puse incluso un marco… Aquél».

-¿Y luego?

«Bueno, murió pronto…».

-Y usted, ¿qué hizo en los años siguientes?

«El trabajo, la difícil economía familiar, los tres hijos que criar… llevo casado treinta y siete años y trabajé en el banco hasta el 2000… en fin, las cosas y los sacrificios de cada día».

-¿Y la otra foto?

«No. La otra está arriba. Venga. Mire, está con la muceta roja y la estola, una de las primeras fotos como papa… no es una de las más conocidas y ni siquiera de las más bonitas. También esta viene de un recorte de periódico. Un trocito de periódico pequeño como una tarjeta de visita que me encontré no sé cómo en el escritorio de mi oficina en 1990. No sé ni quién la puso allí ni cómo pudo llegar hasta mi mesa. Por aquel entonces no se oía hablar ya de este Papa. Yo lo tomé, hice una ampliación y me lo coloqué en el dormitorio, allí, entre la ventana y el armario, mirando hacia mi lado de la cama. Y ahí se quedó… No es que yo sea maniático de las cosas religiosas». 

-¿Lo hizo como un gesto de devoción?

 «Lo hice y ya está. Se había aparecido en mi camino de manera discreta, como una persona cercana, leal. Y también luego, cuando caí enfermo, le miraba a él, que estaba frente a mí. Pero tengo que ser sincero, no le rezaba como se hace con los santos grandes, no me dirigía a él como a un gran santo… No, yo le hablaba de hombre a hombre».

 -¿Cuándo empezó a sentirse mal?

 «A principios de 1992. Fui al médico aquí en Altamura. Me hicieron una gastroscopia. El médico me dijo: “Por desgracia es un mal asunto, muy malo, vaya a este oncólogo del hospital de Bari”. El oncólogo me mandó hacer otra gastroscopia. Mismo resultado: “Linfoma gástrico no de Hodgkin”. Me volví a casa y comencé la quimioterapia».

-¿No le operaron?

«No». Por aquel entonces tenía usted cuarenta y cuatro años… «Sí, cuarenta y cuatro recién cumplidos y mi hija menor tenía solo cuatro. En dos meses me había quedado en los huesos. Ya no comía, no conseguía casi levantarme de la cama. Estaba allí tendido, y frente a mí la foto de este hombre. Le miraba, le hablaba de mis preocupaciones y en silencio, de ese modo que he dicho: “Mírame en qué estado estoy, ya no puedo trabajar… ¿qué voy a hacer? Y Cecilia es pequeña todavía.. mis hijos me necesitan”. “Yo estoy aquí, pero tú estás allá arriba”, le decía otras veces, “tú los conoces a los de allá arriba, los que están más arriba que tú. Pregúntales tú a quienes están más en alto que tú qué voy a hacer yo, si me ayudan. Si me pueden ayudar. Díselo tú”. La noche del 27 de marzo sentía que me moría de dolor. En el estómago parecía que tenía una hoguera. Me quemaba dentro también el dolor de tener que dejar a mi familia. Le miré y le volví a decir: “Si tengo que morir ahora, ¿quién ganará el pan para mis hijos…? La habitación estaba aquella noche alumbrada por las farolas de la calle… me lo vi a los pies de la cama: una sombra oscura se acercó y pasó junto a mí rápida con una mano tendida; una mano, un instante, y en aquel momento exacto fue como si el fuego que tenía dentro se apagara por el agua. Me quedé dormido y por la mañana me desperté descansado, como nuevo. Al despertarme sentí a mi mujer que me llamaba sacudiéndome un poco: “Peppe, Peppe, ¿tienes fiebre?”. Yo me levanté y fui a desayunar, el día siguiente volví al trabajo. Nada, desde aquel momento nada más, me sentí en seguida como me siento ahora: totalmente bien. Así fue la cosa».

-¿Volvió a repetir los exámenes clínicos?

«Sí, vistos los resultados, los médicos escribieron: “Curación completa”».

-¿Usted no dijo nada de lo que había pasado?

«No. ¿Por qué motivo iba yo a ir contando eso por ahí? Veían que me había recuperado, y eso bastaba».

-¿Ni siquiera a sus familiares?

«A mí mujer, sí, claro, ella lo sabía. El mes de junio, tres meses más tarde, fui con ella a Roma. Bajé a la Basílica de San Pedro y cerca de la tumba del papa Luciani coloqué un papelito: “Soy Giuseppe, he venido para darte las gracias”. Y desde entonces lo he hecho todos los años. En 2003 era el veinticinco año de su elección y mandé también una carta de agradecimiento a la iglesia de su pueblo natal. Pero de aquella carta salió luego todo esto, que yo nunca habría imaginado».

-¿Ha ido a Canale d’Agordo?

«Fui por primera vez hace dos años, en 2006. Me quedé una semana. Y por primera vez allá pude tocar con las manos la vida de este hombre que llegó a ser papa y también la dignidad de esta familia en las pruebas que tuvieron que superar para salir adelante… Vi la casa donde nació, conocí a una sobrina, a su hermano Berto».

-¿Y qué le dijo el hermano del Papa?

«Me dijo: “Estoy contento de que estés bien”». Oiga, yo no lo sé, no sé cómo le arranqué este favor. Desde luego, no por méritos míos. Quizá por la manera en que se lo pedí… no sé. Y también ahora me pregunto: por qué, por qué vino hasta aquí, precisamente a mi casa…» Regresando a casa, antes de irse, entra en una panadería y sale con un paquete de rosquillas. «Pruébelas, ya verá qué buenas están; están hechas con vino blanco… lléveselas a Roma. Pero hay algo más que le quiero decir: no escriba cosas que no he dicho. Ya sabe cómo es la gente, se les mete en la cabeza cada cosa… incluso sobre nosotros… yo ya he hecho muchas horas extras, sí, pero sólo en el trabajo».

De 30Días, agosto de 2008

 

 

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AVISO: 20-10-2012 - A partir de la fecha, todas las noticias sobre la causa de beatificación serán publicadas en mi blog:

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